Guillermo Sacomano ha presentado su nuevo libro ‘Escribir Pájaros en la Noche’, publicado por La Flor Azul. Con un formato inusual que recuerda a un cuaderno, este texto recoge pensamientos sobre la escritura acumulados durante un periodo de 17 años. Sacomano explica que ‘todo el texto, todo el corpus, funciona como un arte poética’, una reflexión sobre la práctica de la escritura misma.
El origen del libro es bastante anecdótico. Surgió de un cuaderno donde Sacomano anotaba sus pensamientos. Fue su amiga María Domínguez quien descubrió el potencial del material. Al describir el proceso, Sacomano menciona: ‘Yo llevaba un cuaderno con apuntes y reflexiones sobre la escritura a lo largo de años’. Tras leerlo, Domínguez lo transcribió, dándole forma a un libro que el propio autor no veía.
Aunque el libro recoge casi dos décadas de reflexiones, Sacomano admite no estar de acuerdo con todas las ideas plasmadas. El autor confiesa: ‘Con algunas ya no estoy de acuerdo’. Sin embargo, decidió publicarlo porque ‘tiene algo de muleta que ayuda cuando estás escribiendo’, especialmente en momentos de bloqueo creativo.
Sacomano también comparte su fascinación por la poesía y la filosofía como formas de escritura superior. Comenta que muchas veces, un solo verso poético puede transmitir tanto o más que un tratado filosófico. ‘Es un texto que muestra cómo se cuentan las reflexiones sobre una práctica’, agrega.
El autor también discute cómo el libro fue escrito en distintos momentos de su vida, en los que experimentaba bloqueos o pausas en otros proyectos literarios. Se refiere a esos instantes como un misterio creativo: ‘En la escritura siempre hay un misterio, especialmente cuando te pones a reflexionar sobre el lenguaje’.
En otra parte de la conversación, Sacomano aborda el tema de la inteligencia artificial en la literatura, mostrando escepticismo sobre su capacidad de reemplazar la creatividad humana: ‘La inteligencia artificial no va a poder escribir jamás ni la divina comedia ni el sonido de la furia’.
Para Sacomano, el acto de escribir está íntimamente ligado a la elasticidad de ser otro: ‘Cuando uno escribe, uno es otro. Uno es otro y es la variedad de otros que uno puede ser’. Se refiere a la escritura como el ‘arte de averiguar’, una forma de exploración personal y creativa.
Además, cita a figuras literarias como Melville, Kafka, y Chiver, relacionando sus experiencias y estilos de escritura con sus propias reflexiones. Al respecto, Sacomano comenta: ‘Cuando veo lo que he publicado, digo, ¿Quién hizo esto?’.
La crítica hacia el mundo editorial actual también tiene un lugar en su reflexión. Sacomano critica la figura del editor contemporáneo, señalando que algunos son más asesores de marketing que cuidadores de la obra literaria.
Finalmente, al preguntarle sobre Borges en el 40 aniversario de su fallecimiento, Sacomano reconoce su influencia, pero recalca que otros autores argentinos como Roberto Arlt también han sido pilares fundamentales en la literatura nacional: ‘Yo tengo la sensación de que para mí fue más importante Roberto Arlt’.
Residenciado en Villa Gesell, el autor aprovecha el aislamiento para dedicarse a escribir, lo que le permite continuar meditando sobre lo que ha sido, es y será la escritura en tiempos de crisis de representación. ‘El horror nos ha salpicado con su sangre, a todos nosotros sin excepción’, reflexiona, invitando a repensar el papel del lenguaje en la realidad actual de Argentina.

