La Plaza San Martín es una de las joyas urbanísticas de Buenos Aires, un lugar que Álvaro Abós ha explorado con detalle en su libro ‘Plaza Mágica’, publicado por Adriana Hidalgo Editora. Según describe Abós, la plaza es ‘un lugar magnífico ante todo por su armonía urbanística’. Diseñada por Carlos Taíz, quien fue una figura crucial en la creación de los espacios verdes de Buenos Aires, la plaza es un reflejo de la visión de este gran director de Plantas y Jardines.
Taíz, aunque comenzó como jardinero, dejó una huella imborrable en la ciudad. A pesar de que la plaza estuvo originalmente edificada, con viviendas que ocupaban la barranca, su utopía de un espacio verde se materializó. Bajo la gestión del intendente Mariano de Demitre, se expropiaron terrenos para crear el espacio abierto que conocemos hoy, dejando solo la estatua de San Martín y algunos árboles de la antigua configuración.
La historia de la Plaza San Martín está íntimamente ligada a las personalidades que la recorrieron, como Jorge Luis Borges. Borges no solo vivió en sus cercanías, sino que también contempló la luz de la plaza hasta que perdió la vista. Álvaro Abós relata cómo incluso el gato albino de Borges, Beppo, fue enterrado en un cantero de la plaza por el propio autor, en una conmovedora anécdota que Fanny Epifanía Úbeda, asistente de Borges, solía narrar.
De la misma manera, la plaza es un punto de encuentro literario. Autores como Alberto Girri y Mario Benedetti han asociado sus obras y experiencias personales a este espacio. Girri, conocido por su bronceado permanente, buscaba el sol de la plaza diariamente, convirtiéndose en una figura simbólica del lugar.
Sin embargo, más allá de las figuras literarias y la vegetación exquisita, la Plaza San Martín ha sido escenario de transformaciones significativas a lo largo de los siglos. Desde el mercado de esclavos en sus inicios hasta la Plaza de Toros y el depósito de esclavos, pasando por instalaciones como el Pabellón Argentino traído de la Exposición Universal de París, donde Argentina inauguró el primer pabellón en el evento que también lanzó la Torre Eiffel.
Abós detalla que la plaza fue también un epicentro de las grandes familias aristocráticas de Argentina. El círculo militar, antes Palacio Paz, y la Cancillería, antes Palacio Sancho-Rena, son ejemplos de la opulencia que rodeó este espacio. Además, el legendario Hotel Cábanas es testimonio de una época de cambios urbanísticos monumentales. Aunque se decía que su construcción fue un desplante a Mercedes Castellanos de Anchorena por haber construido la iglesia del Santísimo Sacramento, Abós aclara que Corina Cábana no convivió en el mismo tiempo con Mercedes.
El Santísimo Sacramento, la iglesia de la plaza, tiene su propia historia rica, siendo fundada por Mercedes Castellanos de Anchorena. Es el único templo de Buenos Aires con dos altares, y fue un lugar de devoción para Jorge Bergoglio, hoy Papa Francisco, quien frecuentaba sus misas.
En la actualidad, la Plaza San Martín es el corazón histórico y cultural del siglo XXI, pero también enfrenta realidades complejas como el problema de inseguridad, que Abós no omite. La plaza ha sido un centro de aristocracia, de cultura, y de protesta política durante décadas, donde momentos históricos importantes, como las manifestaciones de 1945 contra el gobierno militar y la nacionalización de ferrocarriles por Juan Domingo Perón en 1947, resuenan en su entorno verde.
El libro ‘Plaza Mágica’ es un recorrido que no solo habla de un espacio físico, sino que también permite comprender Buenos Aires a través de su evolución histórica, cultural y social. La historia de la plaza es, en muchas maneras, la historia de la ciudad misma, un testimonio vivo que invita a adentrarse en los misterios y memorias que sus senderos albergan.

