Maldita Eva regresa a Ítaca: Un viaje por el cine argentino desde el corazón de Buenos Aires

Maldita Eva regresa a Ítaca: Un viaje por el cine argentino desde el corazón de Buenos Aires

Todos los sábados de abril a las 14:30 horas en el Complejo Teatral Ítaca, localizado en Humahuaca 4027, el mundo del cine argentino tendrá la oportunidad de reencontrarse con la obra de Eva Landek, una de las cineastas pioneras del país. La obra de Eva, revivida a través del documental de Pablo Spatola, «Maldita Eva», ofrece una nueva visión de una cineasta que, a pesar de estar oculta tras las sombras de la historia, dejó un legado significativo en el ámbito cinematográfico.

Pablo Spatola nos introduce a Eva Landek a partir de su sorpresa personal al encontrarse con «Gente en Buenos Aires», una película que a pesar de ser protagonizada por talentos reconocidos como Luis Brandoni e Irene Morac, había caído en el olvido. «Era prácticamente desconocida por el gran público,» menciona Spatola, quien se embarcó en un viaje para recuperar y honrar el trabajo de Landek.

La relación entre Spatola y Landek floreció a lo largo de dos años de conversaciones semanales, durante las cuales Eva compartía recuerdos y visiones que tal vez solo su cocina, con su té y masa, pudiera ser testigo. Este tiempo de contacto personal fue esencial para Spatola, quien menciona: «Esos últimos años de su vida, descubrí a una mujer fascinante, que me convenció con la idea de contar su historia, hablar de su cine.»

Uno de los aspectos más intrigantes del documental es la manera en la que Spatola consiguió representar a Landek sin utilizar su imagen visual en el presente. «No me fotografíes porque yo ya estoy vieja y no quiero que la gente me recuerde así,» fue la petición de Landek, destacando su deseo de que su legado fílmico hable por sí solo. Esta decisión llevó a Spatola a enfrentarse al reto de narrar su historia únicamente a través de su voz y su legado visual.

El cine de Eva Landek es una amalgama revolucionaria de realismo y fantasía. Las películas que se pensaban perdidas, como «El Empleo» o «Horas Extras», resurgieron en el departamento de Landek y revelan aspectos de una sociedad que luchaba con temas como la alienación laboral y económica. La obra de Landek enarbola un realismo que está enriquecido con lo onírico y el simbolismo, ofreciendo una experiencia cinematográfica que se aleja del cine periodístico tradicional y explora movimientos íntimos del alma.

Spatola comenta sobre el descubrimiento inesperado de las latas con material filmográfico originales: «La casa de ella, un piso lleno de libros y de latas de cine, estaba llena de historia. Entre todas esas cosas, encontramos las películas escondidas en roperos, olvidadas pero no perdidas.» Esta recuperación no sólo es un testimonio de su dedicación a su arte, sino también un testimonio de la historia del cine argentino.

En el documental, no sólo es la voz de Eva lo que guía nuestra experiencia. Su hija Irene, quien también protagonizó varias de sus películas, emerge como una figura fundamental. Irene, mientras explora y desmonta el apartamento de su madre, descubre con nosotros los vestigios de un legado cinematográfico. Así, «Maldita Eva» no es sólo una película sobre el cine de Landek, sino también una reflexión sobre la memoria, el paso del tiempo y los vestigios personales que dejaremos tras nosotros.

Pablo Spatola junto con otros cineastas utiliza el circuito teatral independiente argentino para el estreno de sus trabajos. Esta iniciativa, «utilizar también el circuito del teatro independiente en los horarios que no usan las obras, puede ser una vía de exhibición interesante para el cine independiente argentino,» destaca Spatola, que sigue contribuyendo con su arte a la recuperación de un patrimonio cultural muchas veces invisibilizado.

En resumen, «Maldita Eva» se convierte en una celebración y un reconocimiento a la tenacidad y talento de Eva Landek. Su cine, lleno de compromiso político, poética urbana y representaciones cotidianas, ofrece una mirada hacia un Buenos Aires que, aunque haya cambiado, sigue latiendo bajo las baldosas de la ciudad. Con esta mirada, Spatola no sólo redescubre una figura del cine argentino olvidada por muchos, sino que también nos invita a reflexionar sobre la historia misma del cine nacional y la influencia persistente de sus pioneros.