Rinoceronte, la icónica pieza de teatro del absurdo creada por Eugene Ionesco en 1959, ha encontrado un nuevo hogar en el Teatro Andamio 90 de Buenos Aires. Dirigida por Rubén Pírez, el estreno de esta inquietante y mordaz comedia fue todo un éxito. Como compartió el director, «por suerte funcionó muy bien» y la recepción tanto del público como del elenco fue más que positiva.
La historia sigue a Berenguer, un hombre común que debe enfrentarse al fenómeno inexplicable de ver a las personas en su entorno transformarse en rinocerontes. Este extraño suceso sirve como una potente metáfora de las presiones que enfrenta el ser humano por conservar su identidad en un mundo que constantemente promueve la conformidad y la pérdida de individualidad. «Esa es la metáfora, hay una epidemia extraña que hace que… la gente… empiece a volver rinocerontes», explicó Pírez sobre el eje central de la obra.
La adaptación presentada en Buenos Aires es una versión contemporánea que transporta a los espectadores a una realidad distópica. Pírez señala que esta nueva versión se desarrolla en un futuro donde «ya no hay celulares y no hay animales», creando un contexto único y desafiante para el protagonista, quien es descrito como un «borrachín» y un «antihéroe». Sin embargo, es justamente este antihéroe el que logra crecer y reflexionar sobre la esencia de la existencia a medida que se enamora a lo largo de la trama.
Con un elenco de 12 actores en escena, la producción también destaca por su trabajo innovador con máscaras. «Realizaron unas máscaras en cuero, con un desarrollo trabajando rinocerontes de un cuerno y de dos… pero no son los que hablan», detalla Pírez sobre la elección artística. «Los que hablan son los otros 12 personajes que transitan durante la obra», añade, enfatizando el uso de las máscaras como parte de un «coro rinoceróntico» que se revela en el clímax de la obra.
Formar este elenco diversificado fue un trabajo arduo pero satisfactorio. Marito Falcón, el protagonista, había trabajado previamente con Pírez en otras producciones, consolidando así una relación artística de confianza. El elenco se completa con actores de variadas ocupaciones, entre los cuales se cuentan un ingeniero, un psicólogo y una doctora infectóloga, lo que refleja la naturaleza inclusiva y multifacética del teatro independiente.
A lo largo de su carrera, Rubén Pírez ha explorado el teatro del absurdo, abordando diversas obras de otro gran exponente, Samuel Beckett. Este trasfondo hizo que Rinoceronte de Ionesco fuera una elección natural para él. «Me gustó… por lo que habla la obra, por cómo nos interpela, cómo nos pone frente a la masificación… con un humor muy ácido», comentó Pírez, subrayando la relevancia de la obra en el contexto actual.
Esta producción de Rinoceronte en Buenos Aires no solo celebra la brillantez de Ionesco, sino que también invita al público a una reflexión crítica sobre las dinámicas socioculturales contemporáneas. En un mundo donde la presión por ser parte de la multitud es constante, la obra de Pírez ofrece una oportunidad para cuestionar y reevaluar el verdadero valor de la individualidad y el pensamiento crítico. Con tal recepción y una ejecución tan detallada, esta obra promete seguir cautivando a todos aquellos que se acerquen al Teatro Andamio 90 para experimentar el poder del teatro del absurdo.

