En la bulliciosa ciudad de Buenos Aires, el Espacio Callejón se convierte cada sábado a las 20 horas en el portal de acceso a una íntima exploración teatral titulada ‘La Roca’. La obra, protagonizada por el experimentado actor Nelson Rueda y hábilmente escrita y dirigida por Ariel Gurevich, se presenta como un viaje a través del tiempo, la memoria y el vínculo paterno-filial, bajo la excusa de una visita anual a una roca en Mar del Plata.
‘La Roca’ no es solo el nombre de esta obra, sino también el punto focal en torno al cual gravita la narrativa del monólogo. Como explicó Nelson Rueda, la pieza surge de una colaboración de más de un año entre él y Gurevich, con quien comparte una amistad y una sólida trayectoria profesional desde hace más de diez años. Juntos trabajaron en una versión de ‘Noches Blancas’ de Dostoyevsky, y ahora esta nueva obra teatral les ha permitido profundizar en una historia cargada de afecto y reflexión existencial.
La trama se despliega desde recuerdos personales de Rueda, centrados en los veranos compartidos con su padre en Mar del Plata, una ciudad que acaba convirtiéndose en un personaje más dentro de la historia. «Nace a partir de mi historia, de mis veranos con mi familia, con mi padre que se fue, digamos, de este plano en forma temprana cuando yo tenía 17 años», comentó Rueda. La obra explora estas vacaciones y la conexión simbólica con una roca especial que, para el actor, tiene un carácter casi milagroso. «Lo que se pide ahí se cumple», enfatizó sobre la roca, señalando la mezcla de simbolismo y realidad que sustenta el relato.
La producción va más allá del monólogo tradicional, incorporando elementos audiovisuales que enriquecen la experiencia teatral. Uno de los componentes más emotivos es un mini documental que el equipo realizó con la madre de Rueda, lo que, según el actor, introduce una diversidad en las perspectivas sobre los recuerdos familiares. «Los recuerdos son fragmentados y los recuerdos son de uno. Yo puedo encontrar una cosa y otra parte de la familia puede recordar otra», apuntó, poniendo de manifiesto la subjetividad de la memoria.
Cada función de ‘La Roca’ se convierte en un tobogán emocional, tanto para el público como para Rueda, quien no puede evitar involucrarse afectivamente en cada función. «Es como si fuera un tobogán emocional, 100% cada función. Para mí es un gran desafío, porque más allá que está cuentado dentro de lo que es una ficción teatral, no deja de involucrarme efectivamente cada una de las palabras que digo», compartió.
El proceso creativo detrás de ‘La Roca’ requirió de un estrecho trabajo colaborativo entre Rueda y Gurevich, quien, desde Francia, envió borradores que desglosaban y reconstruían las anécdotas personales del actor en un formato teatral. «La obra podía durar tres años», bromeó Rueda sobre la extensa producción de material que se sometió a una rigurosa edición para equilibrar la carga emocional con el ritmo escénico.
Mar del Plata, con su atmósfera nostálgica, actúa como un puente hacia el pasado, permitiendo a Rueda y al público revivir momentos imborrables evocados por lugares que, aunque anclados en el tiempo, permanecen casi inalterados. Esta conexión también sirve como fuente continua de inspiración y energía para Rueda. «Mar del Plata tiene una magia especial», dijo al recordar su niñez y cómo esa energía especial de la ciudad se traduce en cada interacción con la emblemática roca.
La obra continúa en cartel hasta agotar una serie inicial de siete sábados, y Rueda tiene la esperanza de poder llevar esta historia a otros escenarios una vez finalizadas las presentaciones en Espacio Callejón. ‘La Roca’ es más que una simple obra de teatro; es una celebración de la memoria, unos recuerdos compartidos y un homenaje sincero a una relación impactante que une a Rueda no solo con su padre, sino con quienes lo ven desde la audiencia.
Para quienes deseen presenciar este emotivo unipersonal, las entradas para ‘La Roca’ están disponibles a través de alternativa teatral, brindando la oportunidad de sumergirse en un espectáculo que conecta lo personal con lo universal. Cada actuación es una invitación a explorar la complejidad de los lazos familiares y el ineludible paso del tiempo con humor, sensibilidad y profunda introspección.

