La emocionante obra ‘Sería una pena que se marchitaran las plantas’ del afamado dramaturgo croata Ivor Martinić retorna a Buenos Aires para deleitar a los amantes del teatro. Conocido por su éxito en Argentina a través de ‘Mi hijo sólo camina un poco más lento’, Martinić nos trae de nuevo una historia con su particular estilo en El Método Kairós, ubicado en El Salvador, 4530. La obra, que cuenta con la dirección de Samir Carrillo y las actuaciones de Mauro Pérez, Nadia Furst y Toto Salinas, inicia su segunda temporada con funciones todos los sábados a las 20:30 horas. Las entradas están disponibles a través de Alternativa Teatral.
Mauro Pérez, uno de los protagonistas, describe la obra como ‘muy dinámica’, partiendo de la separación de una pareja. Sin embargo, no es una obra convencional de dos personajes. ‘Lo que parece ser como una obra simple de dos personajes donde hay un conflicto’, dice Pérez, se transforma al integrar a un tercero: la didascalia, un recurso dramático que en esta producción se convierte en un personaje tangible y voz del autor.
La singularidad de esta puesta en escena radica en su formato envolvente. Se ha creado un espacio de 360 grados, haciendo que ‘los actores estén en el medio del escenario y el público alrededor’, explica Pérez. Este enfoque no solo rompe con el modo tradicional de presentar una obra, sino que también involucra al público como un protagonista más de la narración. ‘Al principio, cuando nos dijeron, entramos como un poco en pánico, pero después fue muy interesante’, comenta el actor, reflejando cómo el enfoque intimista afecta a los asistentes, quienes ocasionalmente pueden interactuar directamente con los actores.
La dualidad y flexibilidad del texto son fundamentales para la obra. La dinámica permite varias interpretaciones, desde abordar la historia con dos actrices o actores hasta incorporar aspectos de diferentes géneros y edades. Según Pérez, el texto de Ivor Martinić es ‘muy flexible en cuanto a que se vaya modificando ciertas cosas’, lo que ha permitido adaptaciones en diversos contextos, como una versión originada en Córdoba con protagonistas de tercera edad.
Esta libertad no solo se refleja en el formato, sino también en la actuación de Pérez como la didascalia, un papel que típicamente no se personifica. ‘Fue un re desafío’, relata, señalando cómo rompe con la estructura normal de un personaje. El proceso creativo y experimental durante los ensayos fue clave para definir este nuevo rol en la obra, según destaca el actor.
Cuando se le preguntó sobre cómo percibe el público esta interactividad, Pérez afirma que, aunque no altera el guión principal, ‘inevitablemente uno como que va tomando un cierto partido’ en esta historia de amor y olvido, posibilitando que los espectadores se conecten e incluso reflejen sus propias experiencias personales.
Esta obra, producto de un enriquecedor intercambio cultural, ha sido posible gracias al constante diálogo entre los creadores involucrados. Pérez había trabajado previamente con Martinić en 2021, lo que facilitó una colaboración fluida para esta nueva apuesta. ‘Yo quería hacer una versión nueva de las plantas, y le dije que quería hacer una nueva versión y él me dijo que sí, obvio’, menciona Pérez sobre cómo esta producción volvió a cobrar vida en Buenos Aires.
Con la sala del Método Kairós como su hogar, esta producción planea seguir en cartelera mientras el público argentino los acompañe, inicialmente programada hasta finales de abril. ‘Nuestra idea es estar hasta que el público nos acompañe’, reitera Mauro Pérez, reflejando el entusiasmo del elenco y el compromiso con este enriquecedor proyecto teatral.
En definitiva, ‘Sería una pena que se marchitaran las plantas’ promete ser una experiencia única que, a través de su innovadora puesta en escena y su emotivo desarrollo argumental, invita al espectador a ser algo más que un simple observador, imbuyéndolo en una narrativa que se siente tan cercana como universal. Las entradas ya están disponibles, invitando a todos a ser parte de este fascinante viaje teatral.

