El BAFICI (Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente) celebra su 27ª edición y se encamina a las tres décadas de existencia, consolidándose como un evento clave para el cine independiente. Javier Portafous, su director desde hace más de una década, compartió sus impresiones sobre la evolución y los desafíos del festival.
Portafous destacó la puntualidad del BAFICI como un sello distintivo en comparación con otros festivales internacionales. «Es un festival tremendamente puntual, yo he estado en festivales en Colombia donde era más o menos la hora de inicio, y en Berlín, las películas de la competencia oficial siempre empiezan tarde. Como espectador, organizar mi vida para llegar a ver la mayor cantidad de películas es clave, y los retrasos pueden ser complicados», comentó.
El BAFICI no solo se enorgullece de su rigurosa programación, sino también del impacto que ha tenido en el cine independiente a lo largo de los años. Portafous señaló con entusiasmo que ciertas películas que se estrenaron en el festival ahora celebran 25 años de vida, habiendo crecido junto a él este festival. «Dos de esas películas, que son muy independientes, agotaron las funciones a una velocidad sorprendente», indicó.
La dinámica del festival permite que el boca a boca influya significativamente en la venta de entradas, un fenómeno que Portafous observa con fascinación: «A veces hay películas que se agotan en la primera hora del festival, lo cual me resulta bastante fascinante. Mucha gente yendo a comprar a la misma vez es realmente impresionante».
Dentro de la programación, Portafous subrayó la cuidadosa selección de películas de apertura y clausura, optando por una comedia para comenzar y cerrar con risas y canciones, algo que él y su equipo disfrutan. «Son dos películas, una comedia y una comedia con canciones, que me parece están bien para apertura y clausura», explicó.
El BAFICI también presenta competencias que reflejan una línea editorial a través de la variedad de sus películas. Este año, por ejemplo, la competencia internacional ofrecerá sorpresas como «Un balcón a Limos» y la película chilena «Hangar Rojo». «Ahí ya tenés una línea editorial que también se va dibujando», añadió.
Además de las proyecciones, el festival ofrece varios focos que destacan directores tanto establecidos como emergentes. Pere Portabella, con 99 años, es uno de ellos, con una retrospectiva que abarca 20 años desde su primera aparición en el festival. «Siempre para Pere fue muy importante eso», relató sobre el impacto de la retrospectiva anterior en la obra de Portabella.
Entre otros homenajes, el festival rendirá tributo al director argentino Raúl Perrone, quien ha estado presente en casi todas las ediciones del BAFICI. «Con seguridad es el director argentino con más presencias en BAFICI», afirmó Portafous.
Una de las novedades es el lanzamiento del archivo BAFICI, un esfuerzo por preservar la historia del festival que ha sido descuidado en administraciones previas. «El festival no se dedicó a tener su propio archivo, y eso es algo que debe estar institucionalmente», confesó Portafous.
La programación personal de Portafous refleja su pasión por el cine. Entre sus recomendaciones personales, destaca «My Wife Cries» de Angela Shannery y «Valle Blanco Gallo Negro», una película española insospechada que supera expectativas.
«Me han sorprendido muchas películas», admitió, mostrando que incluso para un veterano del festival como él, siempre hay espacio para la maravilla.
En cuanto al público del BAFICI, Portafous reconoce su evolución a lo largo de los años. Aunque el público ha cambiado, la esencia efervescente del festival persiste. «Hay una generación de chicos que ahora te agotan las películas argentinas de hace 25 años, que no habían nacido cuando se dieron. Son estudiantes de cine que ya están terminando la carrera», reflexionó.
Con una programación rica, un enfoque tanto en la historia como en la innovación, y un público que sigue fiel al evento, el BAFICI confirma su crucial rol en el circuito internacional de festivales de cine independiente. «Mientras ves que el cine comercial cae, que nosotros nos mantengamos ya es una buena noticia», concluyó Portafous, con vistas a un futuro prometedor para el festival.

