Desde junio, los sábados a las 21:30, el teatro independiente se vive intensamente en el Moscú Teatro, ubicado en Ramírez de Velasco 535. Allí se presenta ‘Trunco, una de Flores y Cuchillos’, una obra unipersonal escrita e interpretada por Javier Marra, con la dirección de Lisandro Penelas. Las entradas pueden adquirirse a través de Alternativa Teatral.
La comunidad teatral y el público en general han mostrado una fuerte aceptación hacia ‘Trunco’, destacando tanto la interpretación de Javier Marra como la dirección de Lisandro Penelas. Esto se ha traducido en funciones agotadas, reflejando que ‘es una obra movilizante’ que ha tocado el corazón de muchos.
En palabras de Marra, ‘para mí es re lindo que colegas respeten mi trabajo, y les guste lo que hago’. También agrega que en el teatro independiente ‘tenés la libertad de jugar con mucho más libertad, y tomar riesgos mucho más altos’. La sencillez de la obra, que se centra principalmente en el texto y la actuación, la convierte en una experiencia única.
El origen de esta obra se remonta a un mensaje que Marra envió a través de Instagram a Lisandro Penelas después de ver su unipersonal ‘El Tipo’. Sin conocerse previamente, Penelas accedió a guiarlo en la escritura del guion de ‘Trunco’. Ambos se reunieron semanalmente durante un año y medio, revisando el contenido, hasta que el guion estuvo completo y fue natural que Penelas lo dirigiera.
‘El proyecto nace de la necesidad de contar una historia de amor y de construcción de identidad’, explica Marra, ‘y de las cosas que quedan inconclusas en la vida’. Inspirado en sus veranos en el pueblo de Vedia, donde vivían sus abuelos, la obra explora la dinámica entre la vida en un pueblo y en la ciudad, y cómo estas experiencias moldean la identidad de una persona.
Desde el principio, Marra tuvo claro que quería llevar a cabo un unipersonal, considerando que actuar en solitario presentaba un desafío diferente. ‘Estar solo en el escenario es un ejercicio increíble donde todo depende de tu herramienta’, comenta. Aunque pueda parecer solitario, destaca cómo la presencia del público completa la experiencia, llenando el ambiente con risas, lágrimas y aplausos.
La escenografía, aportada por Julieta Capese, es descrita como ‘una construcción de un montón de cajas y de cubos como casi de juego de niños’, que se transforman para acompañar la narrativa. Adicionalmente, elementos como cuchillos en escena contribuyen a la atmósfera única de la obra.
Una anécdota notable se refiere a la reacción del padre de Marra, quien se emocionó profundamente durante una escena relacionada con sus abuelas. ‘Mi papá fundió a negro. Se puso a llorar muchísimo’, recuerda Marra, ilustrando el poder emocional de la pieza. Además, ‘la gente empatiza mucho’, descubriendo resonancias con su propia juventud y búsqueda de identidad, especialmente en una época como los años noventa.
La aceptación del público ha sido tal que Marra y Penelas planean continuar las funciones mientras el público siga acompañándolos. ‘Si nos acompañan, seguimos’, expresa Marra, agradeciendo a quienes han hecho posible este viaje teatral.
‘Es una obra muy sincera, en relación a lo que pretende contar’, explica Marra. La combinación de su actuación, la dirección de Penelas y la respuesta del público hacen de ‘Trunco, una de Flores y Cuchillos’ una experiencia teatral enriquecedora en el ámbito del teatro independiente argentino.

