En el marco del 27° Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI), la ciudad se convierte en el epicentro del cine independiente del 16 al 26 de abril de 2026. Entre las propuestas más esperadas del festival se encuentra el foco dedicado a la directora cordobesa Liliana Paolinelli, quien presenta un ciclo de cortos y mediometrajes inéditos, filmados entre 1989 y 2003.
‘Surgió un poco al revés’, comenta Paolinelli sobre la génesis de la muestra. ‘Empecé a reeditar todos estos trabajos hace como un año y medio. Cuando ya tuve cuatro terminados, se los mandé para saber un poco cómo los veían, si había alguna posibilidad de proyectarlos’, relata la directora, explicando el origen de esta recopilación que ahora forma parte de la programación del BAFICI.
Piezas como ‘Verdad Consecuencia’ y ‘Los Pasos en la Habitación’ forman parte de esta retrospectiva. Paolinelli describe cómo al revisar su obra, los cassettes originales le revelaron historias que son tanto un tesoro personal como una cápsula del tiempo de un mundo anterior a la digitalización global. ‘Era un mundo que ya no existe, no había celulares, no existía internet […] Se armaban luchas muy intensas porque el territorio del video estaba en disputa’, recuerda, viendo ahora con cierta distancia cómo esas obras querían encontrar su espacio.
Esta muestra se torna más significativa por su contexto histórico, como una producción de video durante la década de los 90, una época en que el cine argentino buscaba expandirse más allá del celuloide. ‘En los 90 todavía no había la posibilidad de ampliar de video a cine’, explica Paolinelli, quien articula un viaje desde el aislamiento artístico hacia un reconocimiento en el presente. La recuperación de estos relatos también le ha permitido a Paolinelli conectar con sus motivaciones originales: ‘Encontré alguna beta cuando filmé Verdad Consecuencia, una historia que tenía que ver con mi adolescencia’.
El proceso de digitalización trajo consigo la oportunidad, pero también el desafío. ‘Fue bastante shockeante, pero en el buen sentido […] tuve que armarme de coraje para ver estas películas, algunas tienen 35 años’. Esta revisión, sin embargo, le ha ofrecido una oportunidad invaluable de revalorar su obra en sus términos actuales.
Liliana comparte su camino al trabajar junto a amigos que se convirtieron en un equipo creativo sólido, destacando nombres como Santiago Loza. Refiere a una vivencia intensa y compartida en la Universidad Nacional de Córdoba, donde se formaron vínculos que transcenderían en años de colaboración cinematográfica.
A pesar de los obstáculos que enfrentaron para encontrar lugares donde difundir sus películas en Córdoba, ‘Se organizaba en el Instituto Gete, las primeras muestras fueron ahí’, dice Paolinelli. Aunque fueron obras concebidas en un circuito limitado, el impacto personal y para su comunidad fue significativo.
Mencionando futuros encuentros, Paolinelli no solo se enfoca en el presente del festival. ‘Estoy terminando un documental en codirección con Paula Prengler sobre Liliana Hecker.’ Este nuevo proyecto continúa su legado de reflexionar sobre la diversidad y las voces narrativas dentro del cine.
Este regreso culmina con una charla especial que se llevará a cabo el 20 de abril, donde Paolinelli estará acompañada por miembros del equipo técnico y artístico que cobraron vida en estas obras rescatadas. A ellos se unirán figuras como Eva Bianco y Ada Frontini, quienes aportaron sus talentos al proceso que hoy es celebrado en el BAFICI.
La reflexión que Paolinelli deja es clara: ‘No me sentía en soledad’. El arte que produjo formó parte de una corriente colaborativa de voces argentinas que, aunque no en su tiempo inmediato, terminaron encontrando resonancia y apreciación más allá de sus proyecciones originales. Su reconocimiento en el BAFICI reafirma un sentido de comunidad perpetuado en el tiempo.

