El Río de la Plata recibe a Alain Vignot y su arte transformador

El Río de la Plata recibe a Alain Vignot y su arte transformador

Alain Vignot, artista, autor y terapeuta francés, inicia su gira por el Río de la Plata, visitando Argentina, Brasil y Uruguay hasta el 7 de septiembre. Con una propuesta que fusiona el arte del clown con el desarrollo del potencial humano, Vignot busca transformar y conmover. Sus talleres de clown esencial, un enfoque innovador sobre el clown, han recibido una entusiasta acogida en Argentina, donde los participantes llenan las aulas deseosos de explorar esta disciplina.

«Argentina me está recibiendo muy bien», comenta Vignot. «Los talleres están llenos, las presentaciones funcionan muy bien», continúa, sugiriendo que su conexión con el público local se mantiene desde su anterior visita en 2024. Su interés por el clown comenzó ya en la infancia, creciendo en una familia amante de la cultura y del arte, con una madre pintora que solía retratar payasos.

Para Vignot, el clown es tanto una profesión como una vocación. «En el arte no basta con profesión, tiene que ser vocación, porque si no, lo sueltas en algún momento», reflexiona. Este arte le ofreció un refugio, un medio para transformar sus propios demonios en algo visible y aceptable.

Una de sus célebres afirmaciones es que «la nariz del clown es la máscara de la transparencia», lo cual, a primera vista, parece contradictorio. Sin embargo, Vignot sostiene que esta pequeña máscara desnuda el alma de la persona, permitiendo una comicidad genuina que surge cuando se marean y confunden al clown, mostrando su vulnerabilidad y sueños antes que provocar risa.

«Para mí, cuando mis alumnos aparecen en escena, no les pido que me hagan reír, les pido que me hagan soñar», explica, inspirado por los payasos rusos que priorizan el asombro y la poesía sobre la risa.

Vignot subraya también la importancia de la técnica en el aprendizaje del clown, pero insiste en que el verdadero arte está en la entrega. «La técnica hace maravillas, pero los milagros los hace la entrega. Y la entrega es una cuestión de corazón», opina, enfatizando la generosidad necesaria en este oficio.

Durante sus cursos, Alain legitima los miedos de los participantes, reconocidos como obstáculos y traumas que hay que superar. «Devolver a la persona el derecho a sentir lo que ella siente» crea un ambiente seguro para explorar y liberar expresiones cómicas y trágicas, pues el clown también comparte lágrimas junto a la risa.

Su inspiración proviene de figuras como Slava Polunin y Grok, que han dejado una marca indeleble en su formación y visión del clown. Sin embargo, Alain se cuestiona sobre el rol del clown en un mundo dominado por pantallas. Para él, «el clown es antipantalla, porque el clown vive del contacto directo».

Antes de concluir su gira en Buenos Aires, Vignot ofrecerá una charla en la Alianza Francesa para payasos de hospital y estudiantes de medicina, explorando cómo el clown interactúa con niños en contextos difíciles, reconociendo que «los payasos también lloran», aludiendo a momentos trágicos en su vida personal que han moldeado su arte.

El artista no escapa de los acontecimientos oscuros de su infancia, como la muerte violenta de su madre, un evento que lo marcó profundamente. Sin embargo, en escena, encontró su redención: «Reírme aquel día fue el principio de una nueva vida», confiesa, permitiendo a la vida sus injusticias y soltando el control.

Con Alain Vignot, el clown no solo es una figura cómica, sino un puente hacia la reconciliación y el entendimiento humano, ofreciendo a sus espectadores y alumnos un vistazo a la esencia del ser humano en construcción.