En tiempos donde la inmediatez digital predomina, el taller de revelado fotográfico analógico en blanco y negro, dictado por los fotógrafos Cayetano Santaitti y Leo Viñales, se presenta como una oportunidad única para conectar con los orígenes de la fotografía. Esta fascinante experiencia se desarrollará en la Casa del Historiador, ubicada en Bolívar 466, y promete sumergir a sus participantes en el proceso creativo completo, desde la toma de la imagen hasta la copia final en papel.
«Nosotros somos una generación de imágenes perdidas. Sacamos fotos, las guardamos, las borramos, pero después nunca más las vemos,» comenta Cayetano Santaitti, uno de los encargados de llevar adelante esta iniciativa. En una era donde la fotografía ha sido reducida a meros archivos digitales, el taller busca rescatar ese oficio casi olvidado, promoviendo una vuelta al laboratorio analógico.
La propuesta es clara: permitir a los participantes vivir una experiencia completa. «Arrancamos capturando imágenes, después yendo al cuarto oscuro, revelando la película… cada alumno tiene la posibilidad de revelar su propio rollo, de copiar la imagen de las fotografías que capturó,» explica Santaitti, describiendo el meticuloso y algo místico proceso que se desarrolla en el laboratorio.
Este enfoque no solo espera enseñar las técnicas de revelado, sino también invitar a una reflexión sobre las diferencias entre los métodos fotográficos actuales y la fotografía analógica. «En la fotografía analógica necesitas técnicas, entrenamiento… hay que manejar determinadas configuraciones de la cámara para que la película salga bien expuesta,» comparte el fotógrafo, destacando las destrezas que el método tradicional requiere, en contraste con la facilidad del clic digital.
El taller está dirigido a un público sin límites de edad, afirmando que el interés en la fotografía analógica no discrimina generaciones. De hecho, Santaitti señala que han recibido participantes jóvenes, de 17 o 18 años, así como adultos de 50, todos atraídos por la promesa de redescubrir o aprender el arte de la fotografía desde sus fundamentos.
Un aspecto destacable del taller es su enfoque en la experiencia personal y el aprendizaje a través de la práctica. «Ver que vos podés llegar a copiar tu propia imagen… no es lo mismo que vas al laboratorio y me dicen, copiás esta imagen,» reflexiona Santaitti al recordar las reacciones de sus alumnos. Entre las anécdotas que comparte, destaca la de un joven que, tras varios intentos, logró crear una imagen de su novia en la playa que lo dejó maravillado.
Para quienes deseen participar, es importante tener en cuenta que deberán llevar sus propias cámaras analógicas, aunque los organizadores se encargan de proveer el resto de los materiales necesarios. «Lo único que nosotros le pedimos a la gente que se inscribe, que lleve una cámara analógica. Cualquier formato, siempre que sea de 35 milímetros,» aclara Santaitti.
El taller se divide en cuatro clases, comenzando el 22 de agosto en el Palacio Chechi, en Devoto, y continuando las siguientes sesiones en la Casa del Historiador. Para inscribirse, los interesados pueden dirigirse al sitio de ‘Entradas VA’ para obtener su lugar y consultar más detalles sobre la logística.
La iniciativa no solo busca revivir el interés por la fotografía analógica, sino también fomentar un espacio de encuentro para amantes de la fotografía que deseen explorar o reencontrarse con las técnicas que dieron origen al arte fotográfico. Como concluye Cayetano Santaitti, «gracias a ustedes por difundir toda esta movida cultural,» evidenciando la esperanza de que más personas descubran el mundo fascinante del revelado tradicional.

