La Ciudad de Buenos Aires tiene un ícono gastronómico que es aunado y celebrado por muchos: la pizza porteña. Con su masa alta y esponjosa, y su generosa cobertura de queso y salsa, este plato es un híbrido perfecto de influencias culinarias adaptadas al gusto argentino. ‘Amamos la pizza en general, pero en mi caso amo mucho la pizza porteña en particular’, señala uno de los entusiastas, subrayando su pasión por esta variación única.
Una empresa que ha marcado la diferencia en este emocionante sector es Pizza Zen, dirigida por Roberto Peterson y su hijo Mateo. Desde hace ocho años, han estado elaborando una pizza de estilo napolitano pero recientemente han embarcado en un nuevo desafío: extender su maestría a la pizza porteña. ‘Este fue como un capricho que tuvimos junto a mi hijo en Pizza Zen, porque siempre quisimos hacer la pizza al molde porteña […] para ponerla en valor, viste, en la góndola y en el súper’, explica Roberto.
El camino hacia la perfección de esta pizza no fue sencillo. ‘Tuvimos casi seis meses de desarrollo de la masa’, detalla Robert, enfatizando en la importancia de lograr una masa que sea ligera, pero al mismo tiempo respetuosa de la tradición de la pizza porteña. Utilizando un blend de dos harinas argentinas, ensayaron múltiples combinaciones hasta alcanzar aquella combinación capaz de evocar la mejor experiencia en una pizzería de Buenos Aires.
La pizza porteña de Pizza Zen es innovadora en su concepto de ser una pizza congelada, diseñada para ser ‘regenerada’ en casa, entregando un sabor y textura espectaculares. ‘El secreto es que cuando vos la descongeles, o la cocines en tu casa, la muzarela, la masa, te quede con el piso bien crocante’, describe Roberto sobre la experiencia que el consumidor final puede esperar disfrutar.
Un elemento que suma valor a este proyecto es la presentación en un empaque fileteado a mano por la renombrada artista Silvia Dota, que le da un toque visual único y ligado profundamente a la cultura porteña. ‘Queríamos que la caja fuera una obra de arte en sí misma’, refleja Robert al hablar sobre la colaboración con Dota.
Sin duda, mientras la pizza porteña mantiene su espacio especial en los corazones de muchos, estos productores no han perdido de vista la importancia de la masa. Según Roberto, en la creación de la pizza, ‘la masa para vos es el 80% de la pizza’. Esta filosofía se ve reflejada en los cuidados procesos de fermentación que emplean, asegurando que la textura y sabor estén entrelazados cada vez que el producto llegue a las manos de un cliente.
Esta devoción por la calidad no es simplemente un movimiento de marketing; más bien, está arraigada en una pasión sincera por el arte de la pizza. Robert rememora con cariño sus primeras experiencias con la pizza en su infancia, recordando visitas a pizzerías icónicas con su familia. Estas memorias se transforman en un motor para mantener viva la esencia de la pizza porteña y llevarla a más allá del contexto local.
Este viaje culinario ha sido apoyado por varios actores dentro de la industria. Desde los pequeños productores de harina hasta los fabricantes de queso, cada paso del proceso está impregnado de un sentido de comunidad y esfuerzo conjunto.
La pizza porteña de Pizza Zen se distribuye ampliamente en toda Argentina, asegurando que el legado de esta tradición única continúe viviendo en las mesas de muchas familias. Además, la contribución de Robert al canal El Gourmet, especialmente con su programa ‘Maestros de la Pizza’, ha hecho que esta pasión se comparta más allá de las fronteras.
En un mundo donde la pizza tiene muchas iteraciones y adaptaciones, la versión porteña sigue resonando como un símbolo cultural y delicioso de Buenos Aires. Así, con cada mordisco, traen aquellos recuerdos de infancia, sumergen en la tradición y celebran el arte de una sencilla combinación de harina, agua, levadura y sal.

