Siete Estaciones para Hablar de Amor, una obra que se puede disfrutar los lunes a las 20 horas en el Teatro del Pueblo, ubicado en la Valle 3636, es una propuesta teatral que no solo nos sumerge en una historia de amor, sino que también nos invita a reflexionar sobre cuestiones sociales, culturales y personales en el Buenos Aires de principios del siglo XX. Escrita y dirigida por Victoria Gladilo, la obra se inspira en el Cuento del Amor de Anton Chekhov y explora la idea de qué es realmente el amor.
Victoria Gladilo, dramaturga y directora de la obra, explicó cómo nació la idea de esta obra durante la pandemia, un período que le permitió explorar y adaptarse a las historias de Chekhov. «Siempre me gustó Chekhov, obviamente no soy nada original en eso como autor teatral», comentó. La necesidad de reimaginar esos cuentos en un contexto que pudiera tocar las fibras de sus propias raíces la llevó a situar la acción en una Buenos Aires de 1920. «Empecé a jugar con la idea de la adaptación», dijo Gladilo. Esta traslación no fue solo geográfica sino también cultural, fusionando el drama del amor con los componentes sociales y políticos de la Argentina de esa época.
La trama gira en torno a una pareja de terratenientes que invita a uno de sus trabajadores a su hogar, ofreciendo un fresco y complejo triángulo amoroso que desafía las expectativas convencionales. Interpretados por Carlos Belloso, Laura Nébole y Manuel Viñó, los personajes no solo afrontan las dificultades de sus relaciones personales, sino que también deben lidiar con las diferencias inherentes a sus posiciones sociales. «Al ser a inicios de 1900, todo el trabajo no estaba legislado prácticamente, entonces el trabajo era, bueno, bastante injusto. Tal vez ahora también, no lo sé, eso es lo que se plantea la obra también», reflexionó Gladilo.
El personaje de Carlos Belloso invita a uno de sus trabajadores, interpretado por Manuel Viñó, al ámbito de su hogar en un intento de reavivar la chispa con su esposa, un personaje interpretado por Laura Nébole. «El chico trae buen humor, trae la guitarra, trae canciones, trae música, trae chistes, bueno, trae toda una jovialidad que él no tiene, y ahí se genera como una amistad», detalló Gladilo. Sin embargo, este incipiente triángulo amoroso va tomando por sorpresa a los personajes, en especial al terrateniente, quien pierde el control que creía tener sobre su mundo.
El proyecto recibió un importante impulso cuando ganó un premio de Argentores en 2023, lo que facilitó su producción. «La obra ganó un premio de Argentores hace unos años, hace tres años. A partir de ahí se empiezan a encadenar las piezas para poder montar la obra», indicó Gladilo. Gracias al reconocimiento recibido, Gladilo consiguió sumar a Carlos Belloso al elenco, un actor con quien ya había trabajado antes.
El reparto se completa con Laura Nébole y Manuel Viñó, actores que colaboran estrechamente con Gladilo desde sus primeros proyectos teatrales. «Con Manuel Viñó trabajo hace muchos años. Laura Nébole es una actriz con quien yo nunca había trabajado, pero ya habíamos querido trabajar juntas», compartió. Estas colaboraciones de larga data se reflejan en una armoniosa química en el escenario, esencial para transmitir la complejidad emocional de los personajes.
En la obra también resuena la propia historia familiar de Gladilo, cuyos bisabuelos emigraron de Rusia a Argentina, instalándose en El Chaco. «Mis bisabuelos venían de esa Rusia aristocrática e imperial sobre la que escribió tanto Chekhov», señaló. Esta conexión personal con el contexto histórico del cuento original de Chekhov aporta una profundidad emocional y autenticidad a la narrativa adaptada.
La obra, más allá de su aparente simpleza, explora introspectivamente la experiencia humana del amor y la felicidad a través de sus personajes, un rasgo distintivo de la estructura narrativa de Chekhov. «Trata de reflejar eso que nos pasa como cuando sentimos cosas, cómo se representa lo que vas sintiendo». Gladilo busca que su teatro resuene con el presente, creando un diálogo entre pasado y presente.
La recepción de la obra ha sido positiva, y la directora espera que continúe en cartelera por mucho tiempo. «Por ahora nos está yendo bien, así que por ahora seguiremos los lunes a las 20 horas en el Teatro del Pueblo», concluyó Gladilo, con la esperanza de que Siete Estaciones para Hablar de Amor mantenga su relevancia y atractivo para el público moderno.

