En medio de un panorama desalentador para la industria cinematográfica en Argentina, donde el desfinanciamiento y las políticas restrictivas han impactado negativamente, surge una luz de esperanza en el barrio de Saavedra. Esta luz es Sala Lúcida, una nueva sala de cine independiente y un espacio de experimentación dedicado al cruce de disciplinas audiovisuales, artes escénicas, música y tecnologías inmersivas. Ubicada en el histórico Teatro Cabildo, en Cabildo 4740, esta iniciativa es impulsada por las productoras Pulpo Films y Seiren Films.
Ana Freigle, cineasta y una de las responsables del proyecto, comparte su historia y visión para este espacio. «Pulpo Films es la productora que tengo con Lucas Escabino, Silvina Hermosa y Violeta Garzamendia. Frente al contexto actual y cambios en el Instituto de Cine, donde muchas películas quedaron en un limbo sin financiamiento, decidimos actuar ante esta desolación», explica Ana. La creación de Sala Lúcida surge como una respuesta a la necesidad urgente de encontrar un lugar para mostrar películas y generar un entorno donde colegas y cineastas puedan compartir su trabajo.
La historia de Sala Lúcida comenzó en 2024, cuando Ana y Laura Ruggiero de Seiren Films viajaron a un festival en Holanda y se dieron cuenta de la falta de apoyo para proyectos cinematográficos locales. A su regreso y tras una tragedia familiar que afectó profundamente a Ana, se decidió a buscar una solución constructiva. «Para mí las películas son muy reparadoras, socialmente reparadoras. Lo que faltaba entonces era un espacio donde podamos mostrarnos y mostrar a otros”, relata.
La oportunidad llegó cuando el Teatro Cabildo, dirigido por Martín Vives, estaba disponible para alquilar. «Me acerqué en agosto del año pasado y le dije, ¿qué te parece si yo alquilo el lugar, y además de teatro podemos hacer música y cine, y experiencias inmersivas?», recuerda Ana sobre la conversación crucial que les permitió avanzar con el proyecto. Desde entonces, con el apoyo de su hermana Laura y los socios de Pulpo Films, se embarcaron en la tarea de transformar el teatro en una sala de cine funcional, preservando su valor histórico.
El proceso de adaptación del teatro no requirió grandes modificaciones estructurales, pero sí un esfuerzo conjunto del equipo para equiparlo técnicamente como un cine. «Lo que hicimos fue sacar a relucir nuestras capacidades de realización, de producción, de programación. Fue medio contra viento y marea», comenta Ana sobre el trabajo en equipo necesario para sacar adelante el proyecto en un clima adverso para la cultura.
Sala Lúcida tiene un enfoque particular no solo en exhibir películas sino también en convertirse en un refugio cultural en medio de políticas difíciles, apto para el desarrollo de discusiones significativas sobre el cine y la cultura en general. «Es fundamental, una colega me dijo, hay un policía dentro del cine. Bueno, no puede estar en la vereda si quiere la seguridad de la ciudad, pero no adentro de nuestra sala», enfatiza Ana, destacando la importancia de crear un espacio seguro y de libertad.
Además de cine, Sala Lúcida planea ofrecer una variedad de actividades culturales. Han organizado ciclos de música y presentaciones de artistas reconocidos como Juan Falú y Silvia Iriondo, con la intención de enriquecer la programación. «Vamos a tener un ciclo, una semana, entre el 4 y el 10 de mayo, de películas brasileras muy interesantes», menciona Ana. También destaca una estrategia de relaciones con distribuidoras independientes, permitiendo una programación diversa y única.
El compromiso es crear un entorno cultural inclusivo, accesible y asequible. «Todo eso está en nuestras cabezas y lo vamos construyendo día a día», afirma Ana. La misión final es demostrar que el cine puede ser una herramienta poderosa para el cambio social y un punto de confluencia para diferentes disciplinas artísticas.
En estos días de inauguración, la respuesta del barrio ha sido positiva, con muchos vecinos mostrando interés y entusiasmo. «Nos tocan la puerta para preguntar cuándo abrimos», comparte Ana, evidenciando el apoyo local que han recibido.
Finalmente, Sala Lúcida no solo representa un nuevo comienzo para cineastas independientes en Argentina, sino también un símbolo de resistencia y esperanza en tiempos inciertos. Con su sitio web y presencia en redes sociales como puntos clave para la comunicación, Sala Lúcida se prepara para ser un referente cultural en el barrio de Saavedra y más allá. «Vamos a seguir viendo películas de cine independiente y vamos a colaborar de la manera que sea posible para que esto siga», concluye Ana con determinación.

